Adenoflemón cervical en la tercera edad, presentación de un caso

PRESENTACIÓN DE CASO

 

Adenoflemón cervical en la tercera edad. Presentación de un caso

Cervical adenophlegmon in old age. A case report

 

Fidel Castro Pérez1, Raúl Rodríguez González2, Sergio Vento Cruz3, Milagros Ramos Cruz4, Juan Carlos Domínguez Serrano5

1Especialista de Segundo Grado en Otorrinolaringología. Profesor Auxiliar. Máster en Atención integral de salud al niño. Investigador Agregado. Policlínico Universitario "Dr. Ernesto Guevara de la Serna". Municipio Sandino.
E-mail:fcastro@princesa.pri.sld.cu
2Especialista de Primer Grado en Otorrinolaringología. Asistente. Máster en Atención integral de salud al niño. Hospital Pediátrico Provincial "Pepe Portilla". Pinar del Río.
3Especialista de Segundo Grado en Otorrinolaringología. Profesor Auxiliar. Máster en Atención integral de salud al niño. Hospital Pediátrico Provincial "Pepe Portilla". Pinar del Río.
4Especialista de Primer Grado en Otorrinolaringología. Profesor Auxiliar. Máster en Atención integral de salud al niño. Hospital Pediátrico Provincial "Pepe Portilla". Pinar del Río.
5Especialista de Primer Grado en Imaginología. Policlínico Universitario "Dr. Ernesto Guevara de la Serna". Municipio Sandino.

 

 


RESUMEN

Se presenta el caso de una paciente de 70 años de edad, raza negra, del sexo femenino, con antecedentes de padecer de diabetes mellitus e hipertensión arterial. Se valoró en la consulta externa del Policlínico Universitario Ernesto Guevara de la Serna de Sandino, de Pinar del Río. Fue evaluado en conjunto por un grupo de especialistas, al presentar un cuadro caracterizado por el aumento de volumen superficial de la región lateral izquierda del cuello, por debajo de la rama horizontal de la mandíbula, a nivel del músculo esternocleidomastoideo, cerca y debajo del pabellón auricular y la parótida, de aproximadamente 5 cm. de diámetro, móvil, doloroso, de superficie lisa y consistencia renitente, sin cambios en la coloración de la piel. Al examen físico otorrinolaringológico no se encontraron otras alteraciones. Se le hizo un ultrasonido en la región afectada y valoró en conjunto el caso efectuado el tratamiento médico, al establecerse el diagnóstico clínico e imaginológico de adenoflemón cervical. Se procedió además a la realización de una BAAF. Los autores presentan las experiencias derivadas de la atención del caso, no frecuente a esta edad y revisan la literatura médica sobre el tema, con especial referencia al diagnóstico y tratamiento.

Palabras clave: VÉRTEBRAS CERVICALES/patología, ANCIANO.


ABSTRACT

A 70 year-old, black race, female patient, suffering from diabetes mellitus and hypertension attended to the consultation. The case was analyzed at "Ernesto Guevara de la Serna" outpatient clinic in Sandino, Pinar del Rio. A group of specialists assessed the case that presented a chart characterized by an increase of superficial volume in left lateral region of the neck, below the horizontal branch of the mandible to the level of sternocleidomastoid muscle, near and below outer ear and the parotid, around 5cm of diameter, movable, painful of smooth surface and renitent consistency, without changes in skin color. No other alterations were found at physical examination or ENT specialist examination while imaging studies in the affected region were as well conducted, the case was assessed considering all these procedures to order medical treatment, clinical and imaging diagnosis established a cervical adenophlegmon. A fine needle aspiration biopsy was also performed. The authors presented the experience derived from the medical care of the case, which is not frequent in this age and reviewed the medical literature about the topic, with special emphasis on diagnosis and treatment.

Key words: CERVICAL VERTEBRAE/pathology, AGED.


 

INTRODUCCIÓN

La adenitis aguda o linfadenitis cervical es el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos del cuello y de la zona submandibular. En la gran mayoría de los casos representa una respuesta inflamatoria transitoria a una infección generalizada o local, pero en ocasiones es indicativo de un proceso más importante.1 Cuando la adenitis unilateral aguda, adenopatía mayor de 3 cm. de diámetro, con signos inflamatorios, los gérmenes que con mas frecuencia producen este cuadro son: estreptococo del grupo A, Staphylococcus aureus y el virus de Epstein Barr.1

Por ser el cuello una región donde el sistema linfático está ricamente representado, su participación como parte del sistema inmunológico en la defensa frente a diversas agresiones bacterianas y virales es cotidiana. Por lo general, una cadena o un ganglio linfático inflamado puede orientar con más o menos exactitud la localización del proceso séptico, aunque esto sólo es válido para las afecciones bacterianas. Un ejemplo es que las adenitis agudas de la cadena anular superficial reaccionan a las infecciones superficiales de la piel, así los ganglios occipitales y mastoideos se inflaman frente a las infecciones piógenas del cuero cabelludo y también en la rubéola; los parotídeos y submaxilares lo hacen con las afecciones de la cara y región yugal, es típica la adenopatía submentoniana en las lesiones cutáneas de acné, y los procesos sépticos paraodontales de los incisivos inferiores. Ya en las cadenas yugulares su aparición es expresión de infecciones más profundas, ejemplo lo constituye la adenitis subangulomaxilar que aparece en las amigdalitis agudas, la clásica adenopatía satélite del chancro de inoculación de la sífilis, casi siempre ubicado en las amígdalas palatinas.

En el curso de algunas enfermedades virales, las adenopatías agudas están siempre presentes, tal es el caso de la mononucleosis infecciosa, producida por el virus de Epteins Barr. Las adenopatías y la fiebre suelen preceder al exantema en enfermedades virales como el sarampión y la rubéola; en muchas de las leucosis agudas un síndrome adénico cervical puede ser su forma de presentación. Se debe señalar que en la llamada sero-conversión del SIDA aparece un cuadro adénico cervical agudo con ligeras manifestaciones generales que suele ser confundido con alguna infección banal, ya que en pocos días desaparece sin tratamiento alguno. Casi con la única excepción de la adenitis satélite sifilítica, todas estas adenopatías, independientemente de que la infección sea de origen viral o bacteriano, son dolorosas, móviles, de consistencia elástica y pueden ser solitarias o agruparse en varios ganglios de una misma cadena; posteriormente si es un proceso séptico lo que le dio origen y se dirige a la curación, su tamaño va disminuyendo progresivamente hasta desaparecer completamente. En otros casos, una adenopatía aguda evoluciona hacia la abscedación y tendrá en este caso el llamado adenoflemón cervical.

El adenoflemón cervical es una entidad muy frecuente en la patología del cuello, no es más que la abscedación de una adenitis aguda. Su patogenia es siempre bacteriana ya que las adenopatías virales jamás se absceden; se produce por el paso de bacterias virulentas al interior del ganglio, las cuales llegan por la red de vasos linfáticos aferentes, procedentes de un foco séptico agudo regional; aunque puede aparecer en cualquier ganglio cervical, los más frecuentes son los de las cadenas yugulares, sobre todo en su tercio superior. El cuadro clínico es de aparición muy aguda, un pequeño ganglio cervical se hace muy doloroso y comienza a aumentar de tamaño considerablemente en poco tiempo, la cabeza puede adoptar una posición inclinada hacía la adenopatía por razones antálgicas, el dolor se hace pulsante y aparecen manifestaciones generales como la fiebre. Al examen físico se palpa una tumoración dolorosa cervical de bordes mal definidos debido al proceso periadenítico que lo acompaña y que aún conserva la posibilidad de desplazarlo ligeramente. Casi siempre en su parte más prominente aparece una zona de fluctuación, lo cual indica que se ha formado un absceso en su interior, además están presentes en esta etapa los signos clásicos de la inflamación aguda. El adenoflemón o celulitis es la exacerbación de la sintomatología con síntomas generales. Se pueden clasificar según la localización: submentoniano, submaxilar, de la cara, carotídeo, retrofaríngeo, infrahioideos y de la nuca.2

El adenoflemón cervical es más frecuente en los niños y adultos jóvenes, por ser las enfermedades con las cuales está relacionado típica de esas edades, es muy raro ver un adenoflemón cervical en la tercera edad, por eso se recopilaron todos los datos posibles de su cuadro clínico, evolución, exámenes complementarios, así como el tratamiento aplicado para su divulgación.

PRESENTACION DEL CASO

Se presenta el caso de una paciente de 70 años de edad, raza negra, del sexo femenino, con antecedentes de padecer de diabetes mellitus y de hipertensión arterial, que se valoró en la consulta externa del Policlínico Universitario Ernesto Guevara de la Serna de Sandino, Pinar del Río, Cuba, el día 7 de julio de 2010, al presentar un cuadro caracterizado por un aumento de volumen superficial de la región lateral izquierda del cuello, por debajo de la rama horizontal de la mandíbula a nivel del músculo esternocleidomastoideo, cerca y debajo del pabellón auricular y la parótida, de aproximadamente 5 cm. de diámetro, móvil, doloroso, de superficie lisa y consistencia renitente, sin cambios en la coloración de la piel; sin fiebre, al examen físico otorrinolaringológico no se encontraron otras alteraciones, que comenzó el día 4 de ese mes. Entre las pruebas complementarias realizadas se destaca un ultrasonido cervical, en el cual se observó una imagen ecogénica en la parte superior izquierda del cuello que mide aproximadamente 36 mm en su diámetro mayor, de bordes bien definidos, compatible con el diagnóstico de adenitis cervical que evolucionó hacia un adenoflemón cervical. (Fig. 1, Fig. 2 , Fig. 3 )

Con este diagnóstico se indica el tratamiento médico con cefazolina y metronidazol, ambos por vía endovenosa, dipirona para el dolor, meclozina y fomentos, se indica BAAF, el cual se realiza al siguiente día 8 de julio, extrayéndose abundante pus, dando como resultado adenitis abcedada negativo de las células neoplásicas, con la biopsia No 1830, realizada el 8 de julio de 2010 e informada el 14 de julio de 2010.

El día 8 fue valorada en conjunto por un grupo de especialistas de Otorrinolaringología, para evaluar el caso y la conducta a seguir, manteniéndose el mismo diagnóstico y tratamiento. En la consulta realizada el día 21 de julio se comprobó la evolución satisfactoria de la paciente al desaparecer casi toda la sintomatología clínica previa. En el ultrasonido aparece una zona alargada, irregular y heterogénea de 31 x 16 mm, lo que indica la disminución del tamaño da la tumoración. (Fig. 4 y Fig. 5 ).

Complementarios Auxiliares:

Realizados el 7 de julio de 2010.

Hematológicos

Hb: 120 g/L

Hto: 0.40 L/L

Leucocitos: 10600 x106 /L, 75 poli, 23 linfo, 2 eosinófilos.

Eritrosedimentación: 85 mm/h

Coagulograma: normal

Conteo de plaquetas: 300 x 109 /L

Glicemia: 4.1 mmol/L

Orina: normal.

BAAF del 8 de julio: Se extrae abundante pus, dando como resultado adenitis abcedada negativo de células neoplásicas, con la biopsia No 1830, realizada el 8 de julio de 2010 e informada el 14 de julio de 2010.

Resultados de los complementarios en la consulta del 21 de julio, realizados el día anterior.

Hematológicos

Hb: 119 g/L

Hto: 0.39 L/L

Leucocitos: 7600 x106 /L, 65 poli, 24 linfo, 1 eosinófilo.

Eritrosedimentación: 46 mm/h

Coagulograma: normal

Conteo de plaquetas: 300 x 109 /L

Glicemia: 4.3 mmol/L

Orina: normal.

La última consulta se realizó el 3 de agosto, la paciente se encontró clínicamente bien, con un excelente estado general, así como la eritrosedimentación, la cual disminuyó hasta 21 mm/h. Ante esta evolución satisfactoria se procedió al alta. (Fig. 6 ). Consulta del 3 de agosto. Eritrosedimentación en 21 mm/h.

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DISCUSIÓN

Una vez diagnosticado clínicamente el caso como adenoflemón cervical, a la hora de hacer el diagnóstico diferencial en una paciente de la tercera edad, por la alarma de pacientes, familiares y por la preocupación del medico de asistencia, se tendrá presente no confundir los adenoflemones cervicales con la aparición o recurrencia de metástasis. La recurrencia local y la recidiva linfática cervical afectan el pronóstico y disminuyen la supervivencia de los pacientes con carcinoma epidermoide de cavidad oral. Es conocido el devenir desafortunado de los pacientes que desarrollan metástasis cervical contralateral. Diversos autores han analizado los diferentes factores relacionados con un riesgo aumentado de desarrollar metástasis cervical contralateral en los tumores de cavidad oral, aunque no existen series clínicas largas.3 En la paciente no se encontró ninguna lesión tumoral en el examen físico correspondiente a la esfera otorrinolaringologica y bucal que drenen al ganglio inflamado.

Se debe descartar otras entidades que son más frecuentes en la infancia y juventud, no en la tercera edad, como el quiste branquial, que es un trastorno congénito, caracterizado por la aparición de un nódulo o masa en el cuello de forma ovalada, movible y aparece justo por debajo de la piel entre el músculo esternocleidomastoideo y la faringe. En la mayoría de los casos tiene su origen del segundo arco branquial y por esa razón aparece en la cara lateral del cuello. Por lo general su aparición es en la edad preescolar después de una infección del tracto respiratorio superior. El diagnóstico se corrobora con una ecografía el cual visualiza su forma quística y su contenido. El tratamiento es la extirpación completa quirúrgica, pues no se reduce con los medicamentos.4, 5, 6 La paciente al ser de la tercera edad se descarta el quiste branquial.

Los quistes branquiales aparecen por un desarrollo anormal del aparato faríngeo embrionario por la falla de la completa obliteración de uno de los arcos branquiales.5,7 Suelen ser quistes cerrados, aunque en ocasiones pueden venir acompañados de una fístula, es decir, un conducto que abre cerca de la amígdala del mismo lado o en la piel del cuello.6,8 Los quistes branquiales son estructuras benignas y solo en raras ocasiones se asocian a alguna forma de cáncer.

La mayoría de los quistes branquiales cursan sin sintomatología, es decir, no suelen ser dolorosos ni tienden a interrumpir la movilidad del cuello ni la deglución. Ocasionalmente se pueden infectar, especialmente si persiste una fístula. La masa es esférica, alargada y móvil en la cara lateral del cuello, justo por debajo de la mandíbula, en cualquier punto a lo largo del músculo esternocleidomastoideo, más comúnmente entre el tercio medio y el tercio inferior del músculo.8

En los casos que aparezca una fístula, se ven pequeños hoyuelos o depresiones en la piel en cualquier lado del cuello o justo debajo de la clavícula con líquido que puede drenar del hoyuelo.9

El tratamiento de un quiste branquial consiste en la resección quirúrgica y completa del quiste. Aunque son quistes por lo general benignos, el quiste tiende a ser confundido con un tumor maligno de las glándulas salivales, por lo que en ocasiones se indica una aspiración de su contenido con una aguja fina. El manejo quirúrgico requiere la escisión del quiste, así como sus conductos y ramificaciones, de existir. No es probable ver recurrencias después de la operación. Con frecuencia se indican antibióticos, en especial si hay signos de una infección. La función tiroidea no se ve afectada por un quiste branquial.

No siempre se presenta el quiste branquial durante las primeras décadas de la vida, como se demuestra en el artículo publicado por el Dr. Alexis Cantero Ronquillo, titulado: quiste branquial de localización anterior. Presentación de 1 caso, donde se presenta un enfermo de 63 años de edad, con un tumor voluminoso en cara anterior del cuello, que se moviliza a la deglución. La biopsia aspirativa con aguja fina (BAAF) informó tejido tiroideo. Se comprueba con la exéresis del tumor el diagnóstico de quiste branquial en una localización inusual.10 Nuestro caso se encuentra en la cara lateral del cuello.

Un quiste del I arco branquial puede originarse en cualquier lugar a lo largo del tracto embrionario residual del primer surco branquial, que se extiende desde el conducto auditivo externo a través de la glándula parótida y hacia el triángulo submandibular. Este surco es el único que da origen a una estructura que persiste en la vida adulta, el conducto auditivo externo.11, 12

El defecto congénito puede aparecer como espacios abiertos llamados senos de la hendidura branquial, los cuales se pueden desarrollar en uno o en ambos lados del cuello. Un quiste branquiógeno se puede formar a partir del líquido que drena de un seno y tanto el quiste como el seno pueden resultar infectados, dando como síntomas pequeños hoyuelos o depresiones, protuberancias o papilomas cutáneos en cualquier lado del cuello o justo debajo de la clavícula o drenaje de líquido de un hoyuelo en el cuello.13 La paciente atendida y diagnosticada no presentó en ningún momento síntomas de drenaje o fistulización, solo la masa tumoral con la localización anteriormente descrita.

En este caso hay que realizar el diagnóstico diferencial con el quiste tirogloso, de localización preferentemente en la línea media del cuello. El quiste tirogloso, el cual es un trastorno congénito, por lo que se diagnostica con más frecuencia en los niños en edad preescolar, usualmente seguido de una infección de las vías respiratorias superiores.14

Los quistes del conducto tirogloso son considerados la tumefacción congénita del cuello más frecuente y constituye la segunda causa de tumor cervical después de las linfadenopatías benignas. 15 En menos del 1% de los quistes se puede ver una transformación maligna, generalmente de origen tiroideo.16, 17 Ocasionalmente el quiste tirogloso puede ser confundido con una fisura media cervical o viceversa. 18 También se descarta el carcinoma del conducto tirogloso: se presenta como una masa benigna en el 70 por ciento de los casos, pero si se asocia a disfonía, disfagia, pérdida de peso, o hay cambios bruscos en el patrón de crecimiento se sospecha malignidad, síntomas ausentes en nuestra paciente. El diagnóstico se realiza habitualmente en el transoperatorio o con el estudio anatomopatológico de la pieza definitiva, siendo el carcinoma papilar el tipo histológico más frecuente. La técnica de Sitrunk es el tratamiento de elección, pero si existe patología maligna asociada al tiroides, o existen ganglios linfáticos positivos, respectivamente, están indicadas. El carcinoma del conducto tirogloso es una entidad infrecuente, diagnosticada transoperatoriamente o con el estudio anatomopatológico definitivo de la pieza quirúrgica. El tratamiento debería incluir la tiroidectomía total para facilitar el tratamiento con yodo radioactivo y el seguimiento ulterior (AU).19-21

Las ubicaciones más frecuentes del quiste tirogloso es la línea media o levemente a un lado de la línea media, entre el istmo de la glándula tiroides y el hueso hioides o justo por encima del hioides. Un quiste tirogloso puede desarrollarse en cualquier punto a lo largo del conducto tirogloso, aunque los quistes en la lengua o el piso de la boca son poco frecuentes. Un quiste en el conducto tirogloso puede moverse hacia arriba al protruir la lengua.14

La paciente tiene 70 años y la localización de la masa tumoral es completamente lateral, no se moviliza con los movimientos de la deglución ni protrusión de la lengua, por lo que se descarta un quiste tirogloso.

Se continúa con el diagnóstico diferencial restante de las masas  cervicales de localización lateral 22 En la región submandibular y entre los  grupos  ganglionares ya referidos  se localiza la  glándula  salivar  submandibular. La  aparición de  una  masa  en  relación  con  esta glándula  puede tener  su  origen  tanto  en una  afección   inflamatoria  como  tumoral.

La  sialolitiasis es una  de las  causas más  frecuentes  de  aumento de  volumen  de la  glándula  submaxilar. La  presencia  de un  cálculo ,  puede  ser  aislada  o  asociada  a  un proceso  de  sialadenitis  crónica como  ocurre  en  dos   tercios  de los  casos. Clínicamente  se  presenta  por  inflamación  y  dolor  de la  glándula  asociados  a la  ingestión  de  alimentos. Tras  episodios  repetidos, puede  unirse  a un  proceso  infeccioso. En  otros  casos los  cálculos pueden  ser  asintomáticos y  debutar  como  una  sialoadenitis  aguda  supurativa. La parálisis facial  en  el  caso  de tumor  de la glándula parótida presenta: el crecimiento piramidal y rápido.
Infiltración  de la  piel  que la  recubre. Metástasis  ganglionar. Consistencia  dura, pétrea  y  adherencia  a planos profundos.

Secreción  de  saliva  acompañada  de  sangre  por  el  conducto  excretor  de la  glándula.

Otras  neoplasias  menos  frecuentes  son  las  de  origen  neurogénico.22 Se  incluyen  aquí los  paragangliomas,  con  origen  en  los  cuerpos  paragangliónicos del sistema  nervioso  autónomo, y  por  otra parte, los  tumores  con  origen  en las células  de los  nervios periféricos: Schwanomas y  neurofibromas,  excepcionalmente  neurofibrosarcomas y  neuroblastomas.

Los paragangliomas  están  constituidos por  células neuroectodérmicas, con capacidad  en  raras  ocasiones  de  producir  catecolaminas  de  forma  similar  a los  feocromocitomas. Son masas bien  encapsuladas, con un  gran componente  vascular, apareciendo principalmente  en el bulbo  yugular o  cuerpo carotídeo. En  su  crecimiento esta tumoración  aparece  en región  lateral  del  cuello, con  posible  extensión superior  hacia  el  espacio parafaríngeo. Es  movible lateralmente y  no craneocaudalmente, puede transmitir los latidos  de la  carótida en casos  de localización  carotídea, en los  que  además  pueden  percibirse  soplos y  thrill y a  distancia  fenómenos  cerebrales  como  lipotimias y  pérdidas  momentáneas del  conocimiento. La  tos, disnea y el síndrome  de Horner  por toma  del simpático cervical (miosis, exoftalmos y ptosis palpebral) son  signos  que  se  presentan  al  crecer  el  tumor. La realización  de  TAC, RM y/o  arteriografía confirman  los  hallazgos  clínicos.

El schwanoma  es generalmente solitario, de  crecimiento  lento, con síntomas derivados  del  nervio sensorio-motor o simpático en el  cual  tiene  su  origen, o por compresión del  tronco  nervioso simpático en su crecimiento. En neurofibroma  se  origina  en las  células  de Schwan igualmente, no  es  encapsulado  e incorpora  durante  su crecimiento  fibras  nerviosas adyacentes; crece a través  de ellas, a  diferencia  del  schwanoma  que  puede mantener  la  integridad  del  nervio. El  neurofibroma  puede verse  aislado o asociado a la  enfermedad de  Von Recklinghausen. El estudio  por  BAAF confirma  el  diagnóstico.

Los  tumores  vasculares  más frecuentes  son  los  aneurismas   cervicales.22 Aparecen por  las alteraciones  orgánicas  de la  pared  arterial  o  debilitamiento de  esta por  la acción  traumática (heridas  punzantes   o  traumas). Los  primeros  se  ven  con  mayor  frecuencia  en el  hombre  que  en la  mujer y  en  la  edad  media  de la  vida. Pueden  ser  fusiformes  o  saculares según se  originan  por  distensión  parcial  o  total de la circunferencia  arterial. Se  localizan  naturalmente  en  el  trayecto  de los  grandes  vasos. Son  tumores  redondeados o  alargados, animados  de latidos, a  la palpación es posible  percibir  un  thrill y  a la  auscultación  puede  descubrirse  un soplo  sistólico si es  derivado de la  arteria  carótida. Puede  encontrarse retardo  en el  pulso  de la  arteria  facial  y  temporal  del  lado afectado, que  desaparece  al comprimirse la  carótida  por  el lado proximal del aneurisma. Su  crecimiento  es lento y sin  molestias,  pudiendo  aparecer  más  adelante  signos  compresivos como  disnea,  disfagia, tos,   neuralgias y  alteraciones  psicomotoras  por  la perturbación  que  origina  el  proceso  de  circulación  cerebral.

El  linfangioma  o  higroma  quístico  está  constituido  por   las áreas de  dilatación  de  vasos  linfáticos, próximos  al  saco  linfático  yugular  primitivo.22 Son  asintomáticos, excepto  por  el  cambio  estético  que  origina su crecimiento, aunque  la  existencia  examen  físico  se  encuentra  en aumento  de  volumen  de la glándula afectada  de  forma difusa, de  consistencia  no  dura, a  diferencia  de las lesiones tumorales y  que  puede  disminuir  su  tamaño  a  la  expresión (m) anual de la  glándula  al  favorecerse  el  drenaje  salivar. La  mayoría  de los  cálculos  de las  glándulas submaxilares  contienen  entre  otros  componentes fosfato  cálcico, el   cual  origina cálculos  radioopacos. Esta  predisposición  de la  sialolitiasis en las glándulas submaxilares   está  relacionada  con  una  mayor  alcalinidad  de la saliva,  mayor  concentración de  fosfatos y  calcio  y   un  alto  componente  mucoide. Su  conducto de  drenaje  es más largo  que  en el  caso de  la  parótida  y  tiene una  salida  de  flujo  antigravitatorio. La  realización  de  ecografía  y  hialografía  es  suficiente   para  diagnosticar  esta  afección  obstructiva.

En  caso de  asociarse  a  induración  significativa  de la  glándula  sin  relación  con  la  ingesta  de  alimentos,  debe  sospecharse  la  existencia  de  un proceso  neoplásico completando  el  estudio  con la  realización  de  Baal  y  TAC.
Las  glándulas tumores  de la glándula   parótida  más  frecuentes  son:  el  adenoma  pleomorfo (tumor  mixto) y  el  cistoadenolinfoma  papilar (tumor  de  Wartin).22 El  primero  tiene  mayor  frecuencia  en el  sexo  femenino,  entre  30  y  40  años  de  edad. Este  tipo  de  tumor  puede  aparecer  en  cualquiera  de las  glándulas  salivales. A  la palpación  tiene  consistencia  duro elástica,  puede ser  mono  o  multinodular, generalmente  localizadas  en  región  preauricular y   tienden  frecuentemente  a  la  malignización. Por  su  parte,  el  tumor  de Wartin es más  frecuente  en  el sexo  masculino,  en  edades próximas  a los  50  años  de  edad, es  exclusivo  de la parótida,  a la palpación,  es de  consistencia  blanda  (por contener  espacios  quísticos), es  generalmente uninodular,  más  frecuentemente  localizado  en el  polo inferior  de la  glándula y nunca  se  maligniza.

Los  signos  de malignización  de las glándulas  salivales son  los  siguientes: de  procesos  infecciosos  de  vecindad  pueden  originar  un aumento  brusco  de  volumen  e incluso  ser  este  el  motivo  inicial  de  consulta. A la palpación  se  encuentra  una masa  no  bien delimitada, por  no  ser  encapsulada,  blanda, no  dolorosa. El  diagnóstico  se  basa  en TAC, RM  y BAAF.

El laringocele  puede  aparecer  a  cualquier  edad,  aunque  es más  frecuente entre  50-60  años.22 Su  origen  puede ser  congénito o  adquirido. Constituye  una  dilatación del  sáculo laríngeo,  que  está en continuidad  con la luz laríngea y ocupada por aire. Al extenderse  el  sáculo laríngeo  se  desarrolla  en sentido  ascendente entre  la  banda  ventricular  y  el ala  del  cartílago  tiroideo, haciéndose  evidente  en la  región  cervical  a  través  de  la  membrana  tirohioidea, (laringocele  externo). En  su superficie está  recubierto por  un  epitelio respiratorio  que  contiene glándulas. Si  se produce  una  obstrucción proximal  del  sáculo, puede  acumularse la secreción  mucosa de  estas  glándulas y  constituirse  un  mucocele. El  aumento  de la  presión intralaríngea  se  asocia  a  la  aparición  de  laringocele,  como  sucede  en los  sopladores  de  vidrio o  en las personas  que  tocan  instrumentos  de  viento. La  masa  cervical clínicamente  puede  ser mas  evidente  por  momentos,  a  voluntad  del  paciente al  aumentar la  presión  intralaríngea y  con ruido  asociado  al vaciarse  el  contenido  aéreo en la laringe tras la  compresión  manual.

 

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Recibido: 28 de octubre de 2010.
Aprobado: 11 de enero de 2011.

 

Dr. Fidel Castro Pérez. Especialista de Segundo Grado en Otorrinolaringología. Profesor Auxiliar. Master en Atención integral de salud al niño. Investigador Agregado. Policlínico Universitario "Dr. Ernesto Guevara de la Serna". Municipio Sandino. E-mail:fcastro@princesa.pri.sld.cuDirección Particular: Vivero 955. San Juan y Martínez. Pinar del Río. Cuba. Tel: 79 84 79.



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