Dr. Pedro Ismael Llera Almiral

Joaquín Hilario Pérez Labrador

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Resumen

Dr. Pedro Ismael Llera Almiral

1946 – 2016

Hay personas portadoras de un don natural que se incrementa y  transforma progresivamente en espíritu innovador y solidario contagiando a los que le rodean, es una virtud, que ayuda a los que se privilegian al estar cerca, son los que muestran el camino de cómo poder ser más humano, así nació un hombre, Pedro Ismael Llera Almirall en la ciudad de Pinar del Río el 11 de abril de 1946.

Hijo de Ismael y Graciela, de profesión maestra,  desarrolla sus primeros estudios en la propia capital provincial, luego en Artemisa y San Cristóbal. Como era opción en la época, por examen libre ingresar al Instituto de Segunda Enseñanza hasta que en 1964 obtuvo su matrícula para el curso pre médico en “Mártires de 12 y Malecón” hasta su traslado al Instituto de Ciencias Básicas y Pre Clínicas Victoria de Girón en 1965 donde continúa la carrera de Medicina. Fue alumno ayudante de Medicina Interna y directivo en la FEU donde desempeñó varias responsabilidades.

En 1968 inicia el tercer año de la carrera en el Hospital Universitario General Calixto García de La Habana hasta que junto a otros compañeros fue seleccionado para iniciar la docencia en el hospital provincial de Pinar del Río en el quinto año, y luego el internado vertical en Urología con los profesores doctores Rolando Pastrana y Félix Echemendía hasta graduarse en 1971 de médico.

Inicia la residencia por vía directa y en 1976 obtiene el título de especialista de primer grado en Urología y más tarde gana una plaza en el propio hospital donde laboró durante toda su vida.

Viviendo en Artemisa, en 1958 se vincula con el Movimiento 26 de Julio participando en las actividades que le permitían por su edad, también en  huelgas estudiantiles y manifestaciones por el Instituto.

Al triunfar la revolución se incorpora  a las Patrullas Juveniles, participa en la campaña de alfabetización. Ingresa en los CDR y luego en las milicias revolucionarias ocupando responsabilidades y cursando entrenamientos que  le permitieron desempeñar misiones con las Tropas Guardafronteras y años después  con los servicios médicos del Minint por los que recibió reconocimientos.

Participó en numerosas movilizaciones y trabajos asistenciales dentro y fuera de la provincia. Por su experiencia y nivel científico fue designado para cubrir la plaza de Urología en el hospital provincial pediátrico en una etapa de su extensa vida laboral.

Inicia la docencia en 1983, es nombrado Jefe de la Cátedra de Urología en el 2004 responsabilidad que asumió hasta 2009 por su jubilación y obtiene la especialidad de segundo grado en 2007. Se desempeñó en múltiples responsabilidades, entre otras,  presidiendo comités científicos del hospital así como en tareas sindicales y durante años como Jefe de Servicio, del Grupo Provincial. Fundador y Presidente del Capítulo provincial de la Sociedad Cubana de Urología hasta su deceso.

Cumplió misión internacionalista en la Universidad Eduardo Mondiane de Mozambique, con reconocimiento que  atesoró junto  a otros numerosos entre estos, por 20 años de colaborador con la Seguridad del Estado, Vanguardia Nacional,  por la ANIR, por el uso de la Medicina Tradicional y Natural, Premio para un Maestro otorgado por la UJC y la FEU, Medalla conmemorativa 40 años de docencia médica superior en Pinar del Río, y en fecha reciente se le otorgó la Medalla 35 Aniversario del Consejo Nacional de Sociedades Científicas que recibió en acto solemne en conmemoración por el día de la Ciencia Cubana muy emocionado.

Integró numerosos tribunales de examen de especialidad, fórum de ciencia y técnica, jornadas científicas y participó en eventos a todos los niveles.

El periódico Guerrillero en un artículo en su homenaje expresó: “… con su forma explosiva, sarcástica, amigo del buen humor, querido por sus compañeros y respetuoso con todos, siempre estuvo atado a su hospital León Cuervo Rubio, donde formó a su relevo.”

Hoy,  unidos a su compañera en la vida la licenciada Nora Mena y a sus hijos, no compartimos solo el dolor de su partida, sino el legado imperecedero que supo sembrar entre sus discípulos y en la calidad profesional que siempre le caracterizó, es el tesoro que debemos preservar con las  actuales y futuras generaciones. 

Dr. Joaquín H. Pérez Labrador



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