Caracterización de la conducta de riesgo al consumo de alcohol en adolescentes
RESUMEN
Introducción:

la adolescencia es una etapa donde con frecuencia comienza el consumo de sustancias adictivas, entre ellas, el alcohol.

Objetivo:

caracterizar la conducta de riesgo al consumo de alcohol en los adolescentes del Centro Mixto Carlos Marx del municipio de Pinar del Río.

Métodos:

se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal en un universo constituido por 284 alumnos matriculados en el Centro Mixto Carlos Marx del municipio Pinar del Río, durante el período comprendido de junio 2017 a junio del 2019. La muestra (intencional no probabilística) estuvo comprendida por 40 estudiantes de noveno grado (14-15 años) y 40 estudiantes de duodécimo grado (17-18 años).

Resultados:

predominó el sexo femenino en la edad 17-18 años donde se encontró la mayor cantidad en la categoría riesgo. Prevaleció el consumo normal de una a dos unidades en adolescentes masculinos de noveno grado. Las principales necesidades y motivos manifestaron lo relacionado a la presencia física en los adolescentes de duodécimo grado y en noveno grado proyectado hacia la necesidad de alimentación; los factores ambientales que prevalecieron fueron las relaciones interpersonales en adolescentes de noveno grado y el ámbito familiar en duodécimo.

Conclusiones:

la ingestión de bebidas alcohólicas alcanzó la presencia de mayor número de consumidores que no consumidores; el ámbito familiar y la afectividad se comportaron de forma similar como factores ambientales, familiares y entorno social que constituyeron un riesgo para el consumo del alcohol en los adolescentes.

ABSTRACT
Introduction:

adolescence is a stage where the consumption of addictive substances, including alcohol, often begins.

Objective:

to characterize the risk behavior to alcohol consumption in adolescents enrolled at Carlos Marx Mixed School, Pinar del Rio municipality.

Methods:

an observational, descriptive, cross-sectional study was carried out in a target group comprised of 284 students enrolled at Carlos Marx Mixed School, Pinar del Rio municipality during the period from June 2017 to June 2019. The sample (intentional non-probabilistic) included 40 students from 9th grade (14-15 years old), and 40 students from 12th grade (17-18 years old).

Results:

female sex predominated in the 17-18 age groups, where the highest figure was found in the risk category. Normal consumption of one to two units prevailed in male adolescents from 9th grade. The main needs and motivation were related to physical presence in the adolescents from 12th grade and in 9th grade, projected towards the need for food; the environmental factors that prevailed were interpersonal relationships in adolescents from 9th grade and the family environment in 12th grade.

Conclusions:

the consumption of alcoholic beverages reached the presence of a greater number of consumers than non-consumers, highlighting the fact of a dependent adolescent who consumes more than twelve units daily; family environment and affectivity behaved similarly as environmental factors, family and social situation constituted a risk for alcohol consumption in adolescents.

DeCS:
    • ADOLESCENCIA;
    • CONDUCTAS;
    • RIESGO;
    • JERARQUIA SOCIAL;
    • ALCOHOLISMO.
MeHS:
    • ADOLESCENT;
    • BEHAVIOR;
    • RISK;
    • HIERARCHY, SOCIAL;
    • ALCOHOLISM.

INTRODUCCIÓN

El alcohol es una de las drogas lícitas de mayor consumismo en las diferentes culturas. A través del tiempo y en diversas naciones las bebidas alcohólicas han desempeñado un papel importante en las conductas de la sociedad. El consumo de alcohol en etapas de adolescencia puede provocar un sin número de alteraciones físicas y psíquicas, aún más cuando se consume de forma esporádica. Por tanto, de una forma más estricta cualquier tipo de consumo de alcohol en etapas de la adolescencia es perjudicial.1

Tal y como alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe sobre la situación mundial del alcohol y la salud del año 2018, la carga mundial de enfermedades causadas por el uso perjudicial del alcohol es enorme. Es inquietante el hecho de que exceda a la que ocasionan muchos otros factores de riesgo y enfermedades que ocupan un lugar destacado en la agenda de salud mundial. Alrededor de 2,3 mil millones de personas son bebedores actuales; el alcohol es consumido por más de la mitad de la población en solo tres regiones: América, Europa y el Pacífico occidental.

El consumo total de alcohol per cápita, en la población mundial mayor de 15 años, aumentó de 2010 a 2016, desde entonces se mantiene estable. Los niveles más altos de consumo de alcohol per cápita, se observan en los países de la Región Europea. La prevalencia de consumo episódico intenso ha disminuido globalmente entre la población total, por encima del 22,6 % en 2000 al 18,2 % en 2016; sin embargo, aún es alta entre los bebedores, especialmente en partes de Europa del Este y en algunos países del África subsahariana (más del 60 % entre los bebedores actuales).

En todo el mundo, más de una cuarta parte (26,5 %) de los jóvenes entre 15-19 años son bebedores, lo que supone 155 millones de adolescentes. Las mayores tasas de consumo actual de alcohol corresponden a Europa (43,8 %), la Región de las Américas (38,2 %) y el Pacífico Occidental (37,9 %). Las encuestas escolares indican que, en muchos países, el consumo de alcohol comienza antes de los 15 años, con diferencias muy pequeñas entre niños y niñas. En 2016, el consumo nocivo de alcohol causó alrededor de 3 millones de muertes (el 5,3 % de todas las muertes) en todo el mundo y se le atribuyen 132,6 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), es decir, el 5,1 % de todos los años de vida saludable (AVISA) perdidos en ese año.

La mortalidad resultante del consumo de alcohol es más alta que la causada por enfermedades como la tuberculosis, el virus de inmunodeficiencia (VIH/SIDA) y la diabetes. Los trastornos por consumo de alcohol son más frecuentes en los países de altos ingresos y la carga de morbilidad atribuible al alcohol es mucho mayor en los países de bajos y medianos ingresos.2)

En Cuba la mortalidad relacionada con los trastornos mentales debidos al uso del alcohol, según primeras 35 causas de muerte en ambos sexos 2017-2018, se ubicó en el décimo séptimo lugar. En el año 2017 se produjeron 603 defunciones con una tasa bruta de 5,4 por 100 000 habitantes; en el año 2018 hubo 581 defunciones con una tasa de 5,2 por 100 000 habitantes; las cifras disminuyeron en 22 defunciones con relación al año anterior. En el año 2017 en el sexo masculino ocupó el décimo cuarto con 577 defunciones y una tasa bruta de 10,3 por 100 000 habitantes; en el 2018 bajó a 0,4 con una disminución del número de defunciones a 25.

El sexo femenino en ese mismo período se situó en el décimo segundo lugar, pero con defunciones muy por debajo del sexo masculino, en el 2017 llegó a 25 defunciones y en 2018 solo se incrementaron dos, con una tasa en ambos años de 0,5 por 100 00 habitantes.3

El consumo nocivo de alcohol entre los adolescentes preocupa cada vez más a muchos países, ya que reduce el autocontrol y aumenta los comportamientos de riesgo, como las relaciones sexuales no protegidas o comportamientos peligrosos en la carretera. Además, puede provocar problemas de salud en una etapa posterior de la vida e influir en la esperanza de vida.4)

En la práctica de la psiquiatría infantil a través de la labor asistencial tanto en consulta externa en las diferentes áreas de salud de la provincia, como en el trabajo realizado en el servicio de Psiquiatría del Hospital Pediátrico Docente Provincial “Pepe Portilla” de la provincia de Pinar del Río, se ha podido apreciar el incremento de la conducta de riesgo con el consumo de alcohol en la etapa de la adolescencia, así como las consecuencias que en el orden personal y social, ocasiona en este sector poblacional. En las consecuencias que provocan el consumo de bebidas alcohólicas intervienen elementos importantes tanto familiar, del entorno comunitario y más ampliamente del contexto social en general.

Se realizó esta investigación con el objetivo de caracterizar la conducta de riesgo al consumo de alcohol en los adolescentes del Centro Mixto Carlos Marx, del municipio de Pinar del Río durante la etapa comprendida entre junio 2017 y junio 2019.

MÉTODOS

Se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal, en un universo constituido por 284 alumnos matriculados en el centro mixto Carlos Marx del municipio Pinar del Río durante el período comprendido de junio 2017 a junio 2019.

El muestreo fue intencional no probabilístico y la muestra estuvo comprendida por 40 estudiantes de noveno grado (14-15 años) y 40 estudiantes de duodécimo grado (17-18 años), que cumplieron los siguientes criterios de inclusión: estudiantes de ambos sexos de noveno y duodécimo grados, en los grupos de edades seleccionados, cuyos padres o tutores firmaron el consentimiento informado para participar en el estudio y se encontraban en condiciones mentales para hacerlo.

Las variables estudiadas fueron edad, sexo, categoría de bebedor, bebidas alcohólicas por día de consumo normal, jerarquía de necesidades y motivaciones, factores ambientales familiares y del entorno social.

Para la recolección de los datos se emplearon métodos empíricos (entrevista semiestructurada, cuestionario de identificación de los trastornos debidos al consumo de alcohol (AUDIT), registro de la actividad, test de completamiento de frases Rotter y cinco deseos del personaje imaginario).

Entrevista semiestructurada: se aplicó de acuerdo con las pautas y reglamentaciones establecidas para su elaboración a todos los adolescentes que formaron parte del estudio.

Cuestionario de identificación de los trastornos debidos al consumo de alcohol (AUDIT): estimación de la clasificación del riesgo a los consumidores de alcohol, en tres categorías: consumo de riesgo, perjudicial y dependencia y se consideró según la Escala de consumo de alcohol del Test (AUDIT) las bebidas alcohólicas por día de consumo normal de cada adolescente.

Registro de la actividad: permitió registrar las actividades de los sujetos en forma de diario y visualizar en la actividad actual del adolescente las necesidades y motivos que logró expresar y cuáles no, así como el predominio en cuanto a su frecuencia.

Test de completamiento de frases (Rotter): esta técnica posibilitó efectuar un análisis por áreas de interés, como las tradicionales áreas: familiar, escolar, social, personal, sexual y de pareja; permitió, además, explorar las áreas de conflicto, así como principales necesidades y motivos donde el adolescente tuvo que completar las frases expresando sus verdaderas ideas y opiniones.

Cinco deseos del personaje imaginario: mediante esta técnica se estudió la personalidad desde la expresión de fantasía de deseos de los adolescentes donde se utilizó la consigna: “A continuación, deberás escribir cinco deseos en orden de prioridades para el personaje imaginario.”

Se utilizó la estadística descriptiva. La información fue almacenada en una base de datos en el programa SPSS versión 21 para su análisis y procesamiento. Los resultados se expresaron en números absolutos y como medida de resumen se empleó el por ciento. Todos los datos obtenidos fueron utilizados con fines estrictamente científicos. Se cumplieron los principios éticos para este tipo de estudio.

RESULTADOS

Se observa en la categoría bebedor de riesgo el 60 % de los adolescentes, lo que indicó la presencia de un mayor número de consumidores que no consumidores. Existió un marcado predominio en la edad de 17 a 18 años del sexo femenino de duodécimo grado con el 21,3 %; una adolescente resultó ser consumidora dependiente. (Tabla 1)

Distribución de adolescentes según edad y sexo por categoría de bebedor en los grados estudiados. Centro Mixto Carlos Marx del municipio de Pinar del Río. 2019.

Fuente: Escala de consumo de alcohol del Test (AUDIT).

El 59,2 % de adolescentes (entre ambos grados), consumió de una a dos unidades de alcohol. La mayor incidencia se presentó en el sexo masculino en noveno grado con un 22,4 %. Es significativa la presencia de dependencia alcohólica en una adolescente de duodécimo grado que bebe 10 o más unidades por día. (Tabla 2)

Caracterización de adolescentes según sexo y cantidad de unidades de bebidas alcohólicas por día de consumo normal.

Las esferas de la vida están orientadas a la presencia física en duodécimo grado donde se manifestaron los deseos de buena presencia física, lo que representó un 50,0 %, al igual que en noveno grado en la de necesidad de alimentación; en duodécimo grado, los estudios estuvieron encaminados al logro de realización personal-profesional a largo plazo con un 47,5 %, en este grado también se manifestó el contacto social y amoroso en la búsqueda de relaciones interpersonales con coetáneos, amigos y/o compañeros, así como el contacto con pareja u otro vínculo amoroso. (Tabla 3)

Jerarquía de necesidades y motivos de los adolescentes incluidos en el grupo de estudio.

La técnica de los cinco deseos reveló que el 75 % de los adolescentes de noveno grado tenían como motivación principal, en el orden material, la tenencia de dinero y salida del país. (Graf. 1)

Otras motivaciones de los adolescentes estudiados.

Los factores ambientales muestran la prevalencia de las relaciones interpersonales en noveno grado en un 47,5 %, el ámbito familiar en duodécimo grado con igual cantidad; sin embargo en noveno grado existieron adolescentes con problemas de afectividad para un 46,3 %. (Tabla 4)

Factores ambientales, familiares y del entorno social que constituyen riesgo ante el consumo en los grados estudiados.

DISCUSIÓN

El uso indebido de sustancias adictivas, entre ellas, el alcohol constituye una de las grandes tragedias del mundo actual, solo comparable en su significación para la humanidad con las guerras, las hambrunas y la miseria; de esta manera constituye una de las problemáticas más graves a las que se tiene que enfrentar los individuos de todo el mundo.5

En estudio realizado en la provincia de Pinar del Río se encontró que la prevalencia fue de 93,6 % consumidores, con predominio del bebedor social en ambos sexos. Similar comportamiento se observó también en el estudio realizado en Holguín donde el 65,9 % consumía bebidas alcohólicas, predominó el sexo femenino y las edades entre 16 y 17 años en el grupo que consume bebidas alcohólicas, con una edad de inicio temprana. Dichos estudios exhiben comportamientos similares con el presente estudio.6,7

Los adolescentes estudiados en las distintas pruebas aplicadas manifiestan que es una forma de diversión y alegan también que no es difícil su acceso, lo cual se evidencia en frases como: “si no tomamos un poco de vino la fiesta no está buena”, “no puede haber fiesta sin ron”, entre otras frases.

Todo esto apoya factores expuestos por la OMS sobre la prevalencia de este sexo, la que obedece al desarrollo de los caracteres sexuales en la adolescente femenina que ocurre generalmente a edades más tempranas que en el sexo masculino.8

La representación social del consumo de alcohol de las féminas estudiadas, es asociada por las propias adolescentes con criterios de madurez, seguridad y confianza, para sentirse aceptadas por grupos de mayor edad. La proporción del consumo de bebidas alcohólicas de uno a dos unidades diarias es similar al estudio realizado en la escuela especial Roberto Ambrosio Zamora Machado de Ciego de Ávila, donde se constató que la mayoría de los adolescentes consumen bebidas alcohólicas (21 % tiene un consumo social y 65 % tiene un consumo de riesgo) donde solo una minoría son abstinentes.9

Difiere de investigaciones en Perú y Chile donde constatan un 52,5 % de los adolescentes ingiere más de dos tragos de ron como consumo diario y un 50 % de la muestra una ingestión diaria de siete vasos de bebidas alcohólicas, respectivamente.10,11

La presencia en el estudio de dependencia alcohólica por parte de las féminas se considera un dato interesante, pues desde el punto de vista cultural este comportamiento es inadecuado. La investigación revela que en las adolescentes el consumo es de cuatro ocasiones o más a la semana y de 12 o más unidades por día; según los criterios esta dependencia se debe a las sensaciones agradables que provoca ingerir alcohol.

Como se puede apreciar en sentido general existió un predominio de las necesidades individuales tanto en su presencia directa como indirecta, fundamentalmente desde las relacionadas con imagen corporal hasta la búsqueda de afecto sobre las necesidades sociales personalmente significativas como las de contacto amoroso y entre coetáneos.

En Argentina, la principal motivación en el 57 % de los consumidores de riesgo, es la presión grupal debido al empleo inadecuado del tiempo libre. Por tanto, el consumo de alcohol se asocia con las limitaciones que tiene el adolescente en su desenvolvimiento social.12,13)

Sin embargo, la motivación principal de los adolescentes de noveno grado relacionada al orden material (tenencia de dinero y salida del país migrar) refleja que, en la jerarquía de motivos regula conscientemente la actividad del sujeto y guarda relación con la búsqueda de proyecciones futuras desde el orden material y proyectos de vida a más largo plazo. Este dato resulta interesante en esta investigación ya que proyecta un contexto histórico-social de la realidad actual.

Los factores ambientales representados en el estudio demuestran que las relaciones interpersonales están conectadas con la susceptibilidad social proyectada en desconfianza, atención y reactividad a la crítica. Mientras, en el ámbito familiar, refleja necesidad de apoyo, demanda de afecto, separaciones y conflictos paternales. Existieron sentimientos de soledad; temores (pérdida de familiares, muerte y salud); resultados que no difieren de otras latitudes. En España resaltan la importancia del entorno familiar como procesos diferenciales relacionados con el ambiente y las relaciones familiares.14

Resulta contradictorio en Ecuador, donde el 53,4 % de los adolescentes afirmó haber consumido sustancias psicoactivas, entre ellas el alcohol (46,5 %) y la marihuana (15,3 %); se confirma que elementos como la migración de los padres, violencia intrafamiliar, y un entorno social de riesgo, se relaciona como factor de riesgo hacia el consumo de psicoactivos.15

La ingestión de bebidas alcohólicas alcanzó la presencia de mayor número de consumidores que no consumidores, el ámbito familiar y la afectividad se comportaron de forma similar como factores ambientales, familiares y entorno social, que constituyeron un riesgo para el consumo del alcohol en los adolescentes. En el estudio resalta el hallazgo de una adolescente dependiente que consume más de doce unidades diarias.

Notas al pie:
  • Los autores no recibieron financiación para el desarrollo de la presente investigación

  • Se puede consultar material adicional a este artículo en su versión electrónica disponible en: www.revcmpinar.sld.cu/index.php/publicaciones/rt/suppFiles/5056

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Historial:
  • » Recibido: 18/03/2021
  • » Aceptado: 14/05/2021
  • » Publicado : 01/05/2021


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