LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE, PREMISA PARA LA CALIDAD

EDITORIAL

 

LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE, PREMISA PARA LA CALIDAD

La necesidad de compartir experiencias entre los profesionales constituye un importante y obligado deber ético. Si con este legado además del desempeño, podemos contribuir a la calidad de sus prestaciones, estaremos cumpliendo con uno de los propósitos de nuestra gestión personal y profesional. Con ese propósito, aprovecho el amplio acceso que brinda nuestra Revista para pronunciarme una vez más, en la convocatoria a la revitalización del método clínico.

El método clínico ha entrado en crisis, en mayor o menor grado no sólo en nuestro país sino en la medicina en el mundo, motivado fundamentalmente por el impetuoso avance de la tecnología de avanzada que, sin lugar a dudas, tanto ha aportado al conocimiento y diagnóstico de las enfermedades.

Una tendencia cada vez mayor a su sobreutilización irracional, poco juiciosa, violentando la secuencia del método clínico, que es el método científico para la solución del problema de salud del individuo y llegar a un diagnóstico de su enfermedad para la aplicación de la terapéutica adecuada.

La secuencia precisa de la previa realización de un interrogatorio adecuado que enfoque los aspectos biológicos, además de los psicológicos, sociales y medio ambientales que puedan incidir en el deterioro del estado de salud del individuo, y a continuación, de un correcto examen físico , garantizaría al profesional de la salud estar en condiciones de conformar una hipótesis o impresión diagnóstica, y seleccionar entonces la tecnología necesaria para su comprobación de manera racional, con precisión en sus indicaciones, riesgos y costos.

El rescate del método clínico no significa de ninguna manera una rebelión contra la tecnología, sino la búsqueda de su utilización juiciosa, consciente, en el momento adecuado, ubicándola correctamente según la secuencia establecida del método clínico, con el fin de confirmar la hipótesis diagnóstica elaborada.

Las nuevas tecnologías son herramientas útiles al método clínico, pero no sustituyen al pensamiento médico. Su uso debe estar regido por el conocimiento del médico, su capacidad y competencia, sus valores éticos y morales.

El sobre uso irracional de los exámenes complementarios ha conllevado al menosprecio del valor del interrogatorio y el examen físico, deteriorando la relación médico paciente, aspecto tan sensible e imprescindible para el ejercicio de la medicina.

La revitalización del método clínico tiene más que una connotación económica, una profundamente ética y de cientificidad y calidad en la atención que debemos brindar a nuestros pacientes. Su correcta aplicación y una adecuada relación médico paciente nos llevará a la excelencia en la atención médica.

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