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Trabajo metodológico: ¿tratamiento paliativo o efecto placebo?

Los recurrentes debates en el contexto de la Educación Médica, relacionados con las vías y procedimientos para perfeccionar la labor del docente en las diferentes carreras, se han centrado indistintamente en los criterios que defienden la superposición del dominio de los profesores de la ciencia que imparten, subvalorando el papel de la formación pedagógica, alcanzable por variadas vías.

Ser un especialista con un dominio profundo del contenido, realmente deviene en esencia para el logro de la efectividad del proceso de enseñanza aprendizaje, si de dar respuesta a los objetivos de la Educación Médica Superior se trata; sin embargo, la práctica pedagógica en las universidades evidencia que, no es suficiente este elemento por sí solo, cuando se demanda éxito y calidad, para una formación en la que confluyan, modo de actuación profesional y modo de actuación social.

Desde esta perspectiva, la labor de formación supone, pudiera decirse, dos profesiones: especialista en la materia de estudio que imparte y a la vez, dominio de las regularidades pedagógicas de esa labor. Lamentablemente este segundo aspecto, no siempre es priorizado, o al menos entendible las vías que posibilitan lograrlo. No basta con dictar conferencias donde se deposite de manera "bancaria" los conocimientos de la ciencia, esto no propicia compromiso con los resultados del aprendizaje de los estudiantes y descuida el desarrollo de las competencias profesionales.

¿Cómo gestionar la didáctica del proceso de formación en la Educación Médica?, el término insta a recurrir necesariamente, al trabajo metodológico, dado su valor para todos los procesos que se ejecutan en la formación médica, incluido el quehacer investigativo y extensionista con sus particularidades en el presente contexto.

Ileana María Hernández Rodríguez
Doctora en Ciencias Pedagógicas y Profesora Titular
Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río