Relaciones al conocerse las parejas de estudiantes de Medicina


Rev. Ciencias Médicas. Noviembre-diciembre, 2015; 19 (6):1006-1013

Las relaciones de pareja en los estudiantes de Medicina  

Couple relationships in medical students  

Tomás Rodríguez López  

Especialista de Segundo Grado en Psiquiatría. Profesor Consultante y Titular. Hospital General Docente «Abel Santamaría Cuadrado». Pinar del Río. Correo electrónico: sucretania70@princesa.pri.sld.cu  

Recibido: 11 de septiembre de 2015.
Aprobado: 11 de noviembre de 2015.


RESUMEN

Introducción: la pareja, llamada a construir la familia, es objeto frecuente de estudio, para relacionarla al ciclo vital, su funcionabilidad, valorar su utilidad, y los beneficios que proporciona en la prevención del síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida, como garantía de sexo seguro, además que cada día vivir en pareja se hace más común.
Objetivo: conocer la influencia de las relaciones y contactos que entre los jóvenes estudiantes de medicina determinan el inicio de relaciones de pareja, formalidad y existencia del amor que las justifica.
Material y método: se encuestaron, en rotaciones sucesivas de Psiquiatría, un total de 256 estudiantes de ambos sexos del total del 5to. año de la carrera de Medicina de la Universidad Médica de Pinar del Río con voluntariedad para participar en el estudio durante los cursos 2011-2013.
Resultados: el 92,2% reconocen tener pareja sentimental, determinándose que seleccionan ésta como resultado de las relaciones interpersonales que establecen, en la residencia estudiantil o estudiando, y constituyen el 62,9%, con predominio del sexo masculino. La frecuencia son 12,5% en actividades festivas, y las sociales no festivas en el 11,1%, resultando las restantes poco frecuentes.
Conclusiones: se ratifica el espíritu martiano, al encontrar los jóvenes en la relación que establecen como estudiantes un terreno fecundo para una relación de pareja inspirada en el amor y consolidada por la coincidencia de intereses y profesiones.

DeCS: Adulto joven; Educación médica.


ABSTRACT

Introduction: the couple, called to build the family, is often an object of study to relate the cycle of life and its function, assessment of its profits and the benefits it provides in the prevention of Acquired Immune Deficiency Syndrome, as a guarantee of safe sex and stating that living in couple becomes more common in everyday life.
Objective: to determine the influence of couple relationships and contacts among young medical students to determine the beginning of the relationships, reliability and existence of love justifying its existence.
Material and methods: students were surveyed in successive rotations of Psychiatry comprising a total of 256 students, both sexes and from 5th academic year of medical studies, Pinar del Rio University of Medical Sciences, they expressed their consent to participate in the study during the academic courses 2011-2013.
Results: 92.2% admitted having love couple, determining that they select it as a result of the interpersonal relationships that are established during the medical major or in the student’s residence (62.9), predominantly male. The rate is 12.5% ​​in festive, social not-festive environments (11.1%), not frequent found in other activities.
Conclusions: José Martí thinking is confirmed, finding young couples of medical students in a fertile ground for a relationship inspired by love and strengthened by the coincidence of interests and professions.

DeCS: Young adult; Medical education.


 INTRODUCCIÓN

Un estudio de la Universidad de Michigan señala que, cada día vivir en pareja se hace más común, aunque las razones varían para uno y otro sexo.1 La pareja, llamada a construir la familia, es con frecuencia creciente objeto de estudio, ya para relacionarla al ciclo vital de la familia,2 estudiar su funcionabilidad,3 valorar su utilidad y los beneficios que esta proporciona en la prevención del síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (Sida), y la garantía de sexo seguro.4

La importancia de la pareja se evidencia de forma objetiva por los 10,3 millones de jóvenes de 15 a 24 que se reportan viviendo con el Sida,4 lo que obliga a la recomendación de una sexualidad sana5 por la relación directa de la formación de pareja con la sexualidad y su disfrute placentero, nunca separable del amor que la justifica.

La relación del amor y el sexo ha dado lugar a reflexiones martianas que resaltan su enfoque como la disposición de dar sin recibir nada a cambio,6 que desarrolló su idea del tema con ejemplar precisión y ahora, cuando se enfrenta el problema de la relación de pareja en los jóvenes de la postmodernidad, se puede encontrar en su pensamiento sobre el tema citas que a más de útiles, sirven de guía orientadora,7 de tanta utilidad como cualquier otro principio del ideario martiano para los cubanos de hoy.

Importante resulta a la juventud, encontrar la fórmula de armonizar las demandas biológicas de la sexualidad como fuente de placer con la espiritualidad que el amor reclama para un desarrollo integral de la personalidad social y ello se relaciona de un lado a la necesidad social de cohabitar y ayudarse mutuamente1 y la de una sexualidad que excluya los crecientes peligros del Sida, que requiere educación y protección8,9 como parte del desarrollo armónico de la personalidad.10

Para los estudiantes de los escenarios pinareños, igual que los de otras latitudes, la etapa de formación vocacional académica coincide con la de buscar pareja, disfrutar del sexo, amar, prepararse para formar su familia propia y las formas de hacerlo no pueden ignorar lo que Vasilchenco11 opinó en su momento sobre las fuentes de las pasiones del hombre: el alma, la razón y el cuerpo, que al unirse engendran el amor.

Al consultar la literatura relacionada al problema de la sexualidad, el sexo, las experiencias sexuales y la preparación de los estudiantes para prevenir los riesgos a que la relación sexual expone, se constatan cifras alarmantes de precocidad en el indicio de las relaciones sexuales,12 existencia de pareja más o menos estable entre ellos8 y un muy variado modo de aproximarse al tema de la formación de pareja entre los estudiantes actuales, lo que motivado el estudio de las características de la formación de esas parejas, con el objetivo de determinar la influencia que ejercen los contactos y encuentros entre los jóvenes estudiantes de medicina en la atracción que determina el inicio y mantenimiento de parejas con estabilidad reconocida y duración suficiente para considerar que asumen las formalidades, los compromisos reconocidos hoy, entre los jóvenes y la importancia del amor en la formación de las actuales parejas de estudiantes.

Por medio del método heurístico, se realizó una investigación descriptiva de carácter transversal a 276 estudiantes del 5to. año de la carrera de Medicina que durante los cursos (2011-2012) y (2012-2013) rotaron por las áreas docentes de Psiquiatría. Se aplicó mediante una encuesta directa, abierta y previamente explicada donde se le solicita información sobre la edad, el sexo, existencia de pareja en ese momento, si está casado, tiempo de la relación y si profesa amor a su pareja. Se les solicitó expresaran libremente las formas en que iniciaron contactos y de conocerse, los que reconocieran pareja sentimental, su duración, presencia de amor y otros aspectos de notoriedad determinantes en esas relaciones.

Los participantes fueron previamente instruidos de su derecho a no responder o responder sólo aquello que con sinceridad y sin compromiso fuese de interés a tenor del contenido de la encuesta, garantizando así el principio ético del derecho del encuestado a abstenerse de responder.

Los resultados obtenidos se procesaron por procedimientos estadísticos tradicionales mediante el método de palotes y se calculó la frecuencia relativa.  


DESARROLLO

El grupo encuestado quedó integrado con predominio del sexo femenino con un 51,08% de los estudiantes. El reconocimiento de pareja resultó en más del 80% en las féminas y los varones, se agruparon en un 24,4% de su no reconocimiento, superior al grupo femenino. (Tabla 1).

La distinción del amor hacia su pareja fue muy alta en las mujeres con un 95,6%. (Tabla 2).

Se puede apreciar la variabilidad de maneras de conocerse se refleja en las encuestas con variada aceptación en ambos sexos. (Tabla 3)

 


   

DISCUSIÓN

Se constata una proporción ligeramente mayor de muchachas dada por ser más frecuente su arribo a la carrera de Medicina, pero como se observa la diferencia representa sólo el 2,17%, además se presentan los que al momento de la encuesta reconocen tener pareja sentimental, donde resulta que las muchachas suman el 80,8% y los varones el 75%. La diferencia porcentual es de 5,3% a favor de las féminas. Estos particulares no se encuentran registrados en la literatura consultada.

Se aprecia más adelante una aproximación a un aspecto tan importante como el amor, sentimiento que justifica la unión de la pareja, que reconocen sólo en el 77,4% los varones y el 95,3% las muchachas.

Las jóvenes parecen mejor orientadas en el aspecto espiritual de la formación temprana de sus relaciones de pareja que los varones para iguales en formación profesional y relaciones sociales, fundamentales aspectos de sumo interés que la literatura soslaya inexplicablemente o trata de modo muy superficial inclinándose por la edad, protección y riesgos, cuestiones que en definitivas deben ser de segundo orden en cuanto a la pareja se trate como simiente de la célula fundamental de la sociedad, cuestión correctamente tratada en algunos trabajos consultados, destacándose los autores.1, 2, 6

Estudiando el ámbito en que en definitivas surgen las relaciones interpersonales que dan lugar a la atracción se comprueba predomino del ambiente estudiantil, dado por la convivencia o coeducación en la residencia para becarios, en que viven y estudian en conjunto, se alcanza mayor proporción en los varones que lo reconocen en un 70,5% y el 57,8% de las muchachas.

No obstante, si se suma ambos sexos sería un 72,9% que admiten sus relaciones de pareja surgen como resultado o por intermedio de las relaciones propias de la vida de estudiantes, en algunos casos incluso antes del arribo a las aulas de la Educación Médica Superior, aunque en menor proporción son de destacar las actividades festivas para ambos sexos, así como las actividades sociales no festivas, con mayoría entre féminas que un 12,2% señalan actividades sociales no festivas y en el 11,4% intervino la presentación familiar, tanto intencionada como no intencionada, que aún no ha desaparecido en realidad.

Estas particularidades del estudio no se recogen como regla en las investigaciones que se han publicado sobre estudios en que la población estuvo integrada por estudiantes de Medicina como los tomados por los autores, que se dirigen fundamentalmente a cuestiones como experiencias previas, educación recibida y actitud ante el sexo8-12 aunque no se puede soslayar el esfuerzo que realizan otros autores para relacionar este problema al pensamiento martiano como el autor4 y otros.5, 7

Se puede también reportar hallazgos excepcionales, como un varón, de 23 años, responde no tener pareja y luego reconoce haber conocido ésta en prácticas homosexuales y una fémina de 25 años, casada por dos años y seis meses que no reconoce exista el amor respecto a su pareja y admite estar con este porque "le gusta" (atracción del cuerpo) y otra muchacha de 27 años, compartiendo en pareja cuatro años y seis meses, que no siente amor por el compañero y reconoce ser homosexual, cosa que se antoja insólita, pero se debe destacar que sólo en estos dos casos se admite inclinación por la preferencia homosexual.

No existe intención en establecer comparación con el estudio comentado de la Universidad de Michigan,1 pero tampoco se puede olvidar que las motivaciones para iniciar, consolidar y mantener una relación de pareja estable suelen variar según el sexo, resultando la diferencia favorable a las chicas que reconocen más el amor como motivación fundamental y entre las que suele ser más prolongada la duración de las relaciones una vez iniciadas éstas, con lo que se acercan más al pensamiento martiano7 que en su reflexión al respecto el autor6 ha expuesto en fecha reciente para acercar como en todo lo demás relacionado a Martí se aviene al modo de pensar, sentir y actuar al cubano del presente siglo.

Como se constata en las universidades del país, en Camagüey2 se ha hecho un muy serio estudio para determinar cómo funcionan las parejas y emprender esfuerzos por su consolidación3 que es lo más sensible en este sentido, aunque en tal caso no se dirigió el estudio a parejas de estudiantes, centrando la atención en su aspecto funcional, la estabilidad y los beneficios que de esa función se pueden desprender, aunque como en otros casos se incluye el problema del Sida que, obligados a tener siempre en cuenta en todo momento, alerta el autor,4 con quien coinciden los autores plenamente respecto a su elevado riesgo entre los jóvenes, por su mayor actividad sexual y en lo que se comparte le asiste toda la razón al autor5 para recomendar como hace sexualidad sana a los jóvenes, fórmula que se asocia a la presencia en ella de amor, fidelidad y abstinencia (AFA) y no a condón, fidelidad y abstinencia (CFA) como se ha propalado en África Subsahariana, incluso por divulgadores en representación de los programas de la Organización Mundial de Salud, que no resulta más que una solución de compromiso, efectiva y práctica, pero no segura ni totalmente sana como se precisa para la protección frente al flagelo del Sida.

Una pareja tempranamente formada, relacionada a la vocación profesional, inspirada en el amor como predominan en este estudio puede resultar en ese sentido mucho más efectiva, y sobre todo, martiana, siempre que se integre para amarse y convivir, no cohabitar como plantean ocurre en Michigan y los estudios de la universidad médica8,9 inclinan a pensar que las autoridades deben prestar atención en su labor educativa a este importante aspecto de la vida de sus estudiantes, para una más sólida educación y formación ético profesional, promoviendo la existencia de estructuras educativas que asesoren en esa dirección y espacios de debate constantes en ese sentido como realidad de la cotidianidad de nuestros educandos.

Si se quiere formar en las universidades el nuevo profesional de la salud, para el nuevo siglo y en consonancia con las exigencias del momento, es importante e impostergable enseñarlo a amar, en primer lugar, a su sociedad, luego a su profesión, pero también, por supuesto, y con tanta pasión como a todo lo anterior, a su pareja.

 


CONCLUSIONES

Se deduce que el interés por conocer la situación de las relaciones de pareja entre los estudiantes se centra en la información y conducta que estos asumen para su protección, cooperación mutua y momento que transcurre esa relación, sin tener en cuenta el significado que entraña está en el orden espiritual; como se ha tratado de esclarecer con satisfacción por los resultados, pues sobre todo en las chicas predomina el amor en su relación y para ambos casos se constata una fuerte influencia de las relaciones establecidas en el estudio y la convivencia como internos del sistema de becas en la formación de parejas, lo que ratifica el parecer de Vasilchenco y exalta el espíritu martiano, por lo que se piensa que los jóvenes cubanos encuentran en la relación que como estudiantes establecen un terreno fecundo en que se siembran sentimientos de amor, de cuyo fruto surge diariamente la felicidad y la satisfacción, apreciando como esa relación se estrecha y consolida en el contacto y la cooperación día a día, con objetivo común y compartido que la institución debe contribuir a consolidar y extender al futuro como fuente de seguridad, realización y felicidad de los actuales estudiantes y futuros profesionales.

 


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Dr. Tomás Rodríguez López. Especialista de Segundo Grado en Psiquiatría. Profesor Consultante y Titular. Hospital General Docente «Abel Santamaría Cuadrado». Pinar del Río. Correo electrónico: sucretania70@princesa.pri.sld.cu





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