En ocasión de los 30 años de las revistas médicas de Pinar del Río

Leonel Soto León

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Resumen

Estimado profesor:

La Salud Pública en Cuba emprendió un ascenso progresivo y acelerado asistencial, docente e investigativo. La provincia pinareña no fue ajena a este desarrollo y ya en la década del 80 se contaba con un hospital con reputación asistencial y docente en donde además, se realizaban investigaciones de calidad; una facultad de Medicina con un claustro de reconocido nivel y un numeroso grupo de las especialidades médicas habían constituido sus filiales provinciales de las Sociedades Nacionales, hoy denominados Capítulos.

Por varias razones se hacía necesaria una publicación donde los investigadores pudieran presentar sus trabajos. No se contaba desde el año 1959 con ninguna publicación en la provincia que pudiera satisfacer esa necesidad, menos una revista dedicada a ese perfil y en las publicaciones nacionales existentes era extremadamente difícil publicar por la demanda que tenían.

En ese entonces en el desempeño como Presidente del Consejo Provincial de Sociedades Científicas de la Salud se gestionó ante el Cro. Orlando Lugo Fonte, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia, la publicación de una revista médica, con una detallada fundamentación de la necesidad, su repercusión y el prestigio que la misma traería a la salud pública en Vueltabajo y para la propia provincia.

La idea fue acogida con gran entusiasmo por Lugo Fonte y en una reunión posterior, donde participaron miembros de la Dirección Provincial de Salud, hizo mención que había adoptado la decisión de aprobar la publicación de una revista científica de salud.

En la reunión participó el Dr. Andrés Marín Ortega, vicedirector provincial de Docencia, que mostrando mucho interés en la tarea, me cita para conocer, agilizar y brindar su apoyo en los preparativos que permitieran hacer realidad la publicación.

La tarea me fue encomendada en mi condición de Presidente del Consejo Provincial de Sociedades Científicas de la Salud y al Dr. Orlando Publio Valdés Hernández, en ese momento Director del Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas, que asumiríamos la tarea como Director y Secretario de Redacción de la revista respectivamente, y las labores de su confección e impresión estarían a cargo del Taller 01 de la Empresa de Artes Gráficas.

El trabajo fue arduo y difícil. Sin experiencia alguna y la ausencia de una persona disponible para el asesoramiento, menos aún los trabajadores de la imprenta, enfrentados por primera vez a confeccionar una revista de características complejas diferentes a lo que habitualmente realizaban en sus linotipos.

Este ambicioso propósito llevó abundantes horas dedicadas a emprender la tarea en que el doctor Valdés junto al novel director estuvieran en la imprenta analizando con el tipógrafo Miguel Paz Rodríguez, el linotipista José Arencibia Cancio+, Antonio Monterrey, Alberto León Cecilia y otros del colectivo de trabajadores en el Taller 01, la forma de imprimir los temas, sus tablas y gráficos, el diseño de la portada y así ocurrió con cada uno de los números que fueron publicados.

Se constituyó un Consejo de Redacción integrado por los doctores Pedro Díaz Mendoza, Rafael García Portela, Marco Antonio Montano Díaz, Mario Sánchez Mojarrieta, Mario Hernández Cueto y la licenciada Alina Portilla del Cañal, vicedecana de Investigaciones de la facultad de Medicina, encargada de revisar científicamente los manuscritos propuestos para publicar. El doctor Valdés y la licenciada Neyda Pérez Govea, filóloga del Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas,efectuaban la revisión y corrección de estilo.

La revista contó con un Consejo Asesor de 26 miembros formado por Jefes de Grupos Provinciales, Presidentes de Filiales de Sociedades Científicas y otras personalidades de la medicina pinareña.

El primer trimestre de 1986 salió a la luz el número 1 de la Revista Médica Pinareña para iniciar el volumen 1 que en su portada consta el auspicio del Consejo Provincial de Sociedades Científicas de la Salud y su ISNN como registro de publicación científica periódica con la previsión de una salida trimestral. La portada muestra su identitaria procedencia con el escudo pinareño sobre un soporte de tono azul claro.

En el número 2 se modificó mejorando ostensiblemente el diseño de la portada al contarse con material de mejor calidad y realizar su grabado en los talleres del periódico Guerrillero. En el primer volumen/año se publicaron tres números pero debido a dificultades para la obtención de los materiales necesarios para la impresión continuó la publicación con la salida de un número anual hasta que en 1990 se publicó el último ante la imposibilidad de su impresión por el advenimiento del Periodo Especial, concluyendo la etapa de las publicaciones impresas.

Es importante recalcar la meritoria y fundamental actividad desplegada por el doctor Valdés Hernández en la organización de la recepción de los trabajos, su corrección de estilo por la licenciada Pérez Govea y la distribución equitativa de la Revista Médica Pinareña en la provincia.

Un signo de justeza es enfatizarla labor de todos los trabajadores de la imprenta que de una forma u otra participaron en la realización de la revista, varios ya fallecidos, como la perdida física de los doctores Orlando Publio Valdés, Andrés Marín Ortega y la licenciada Alina Portilla del Cañal y de otros miembros del Consejo Asesor inicial y del taller gráfico.

En 1997, por entusiasta iniciativa de la licenciada Portilla del Cañal, vicedecana de Investigaciones, se reactiva la actividad del Consejo Provincial de Sociedades Científicas de la Salud y se reinicia con el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la publicación electrónica con el nombre actual de Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río, retomando por designación su dirección, y como vicedirectora es nombrada la Dra. Heida Hernández Elías en su condición de directora del Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas y la licenciada Carmen Isabel Padrón Novales como secretaria de redacción.

El desarrollo científico asistencial de la provincia se incrementaba progresivamente y las labores docente asistenciales ocuparon el mayor tiempo de mis labores, por esa causa asumo las funciones de editor en el Consejo de Redacción para la revisión y aceptación de los trabajos pasando las actividades del proceso de digitalización a la doctora Hernández Elías y la licenciada Padrón Novales, siendo esta última la que se ocupaba de la recepción y el estilo de los trabajos, el control y la impresión digital de la revista junto a otros compañeros en diferentes funciones que permitieron con su esfuerzo continuado mantener la salida de la publicación.

En el año 2006 con motivo de una salida para cumplir colaboración médica ceso como director hago entrega al DrC. Julio Héctor Conchado, vicedecano de Posgrado e Investigaciones de la Facultad de Ciencias Médicas en esos momentos.

Indudablemente fue una experiencia responsable en momentos en que no existiendo condiciones óptimas se supo aupar esfuerzos entre profesionales, técnicos y obreros de la gráfica para dar inicio a las publicaciones médicas después del triunfo de la Revolución.

Es una satisfacción apreciar el reconocimiento que la actual dirección del colectivo editorial ha realizado al legitimar el origen de las revistas médicas pinareñas con esa etapa en la historia que correspondió desempeñar a tantos valiosos compañeros que aportaron a la identidad local como lo han realizado los que hoy la conducen, con la merecida valoración nacional e internacional alcanzada por su calidad, un encomiable aporte a la primera universidad médica certificada del país y a la provincia de Pinar del Río.



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