A la felicidad del heroico y revolucionario pueblo pinareño

Rev. Ciencias Médicas de Pinar del Río. Enero-febrero, 2016; vol 20 (1)

A la felicidad del heroico y revolucionario pueblo pinareño


Por Orlando Lugo Fonte

Fundador de las revistas médicas pinareñas.


Dr. Joaquín Hilario Pérez Labrador

Director Editor de la Revista Ciencias Médicas de Pinar del Río

Estimado compañero:

Soy pinareño y afirmo que siempre me preocupo por saber todo lo que sucede en esa provincia, como es lógico lo bueno me da mucha alegría y lo malo tristeza.

Tuve la desgracia de nacer 23 años antes que triunfara la Revolución cubana y desde muy pequeño comencé a oír como le llamaban a mi querida provincia, la cenicienta.

Al principio no podía comprender porque ese nombre y sus causas, en la medida que fui creciendo llegue a comprender la realidad de la situación, ese nombre fue producto de la gran miseria y desolación que le toco vivir a nuestra provincia.

Todos sabemos la brutalidad del régimen capitalista, pero en algunos lugares como el caso de los pinareños fue mucho más cruel; eso lo pude sentir en carne propia ya que nací y me crie en una familia de doce hermanos que junto a mis padres tuvimos el oficio siempre de jornaleros, algo muy parecido a la esclavitud.

Cuando hablo de este asunto no se me puede quitar de la mente aquella situación, que yo diría casi por casualidad pudimos salvar la vida.

Sin embargo, tuve la suerte de poder participar de manera activa en revertir esa cruel situación, primero que todo, participando de forma modesta en derrotar la tiranía que durante tanto años oprimió al pueblo de Cuba; después del triunfo hasta cambiar la vida de los pinareños en la dirección del Partido y del Gobierno, hasta aquel histórico día donde escuchamos al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando dijo "la cenicienta se ha convertido en una princesa".

La vida de los pinareños ha cambiado sustancialmente, todas las conquistas de la revolución se han visto realizadas en ese querido territorio, no es necesario hablar de todas, pero quiero referirme a una de esas conquistas, la salud de nuestro pueblo.

Años tras años se ha experimentando un logro tras otro, siento en estos momentos el orgullo de haber sido participe en una buena parte de los logros de la salud pública ayudando y contribuyendo, con la dirección de salud, los médicos, el personal paramédico y todos sus trabajadores a estos avances.

Es muy difícil hacer comparaciones, porque las diferencias son tan grandes que solo los que lo hemos vivido podemos asegurar que es una absoluta verdad.

En el primer número de la Revista Médica se describió que ni las estadísticas podían computar la mortalidad infantil que existía en aquella época. Sin embargo, cuando llegamos a la tasa de 14 por mil nacidos vivos, fue una inmensa alegría para todos los pinareños, y quizás yo dejado llevar por esa alegría y el entusiasmo de todos, porque conocía la voluntad, la capacidad del personal de la salud que teníamos y junto a su espíritu de sacrificio, plantee que no estaba conforme con esa cifra, que solo aceptaría esa alegría con una tasa de mortalidad inferior a la que tenía Estados Unidos, aquello parecía una utopía, pero hoy la mortalidad infantil en nuestra provincia es la más baja de Cuba; aquella idea se convirtió en una hermosa y tangible realidad.

Se pudieran decir muchas cosas más, pero quiero recordar dos hechos que nos llenan de tristeza pero a la vez de mucha alegría; recuerdo la conversación que tuvimos en una ocasión junto al compañero Jaime Crombet, con mi amigo el Dr. Leonel Soto, Nefrólogo de la provincia, cuando con casi con lágrimas en los ojos nos decía que no contaba en el territorio con los equipos suficiente para realizar diálisis a los enfermos de los riñones; y que por esa razón muchos de ellos fallecían, no pudiéndosele alargar un poco más la vida, y hoy vemos cómo ha cambiado esa situación, la cantidad de equipos instalados en Pinar del Río, donde no se queda ningún paciente en aplicarle esa necesaria técnica .

También hay que recordar la epidemia del dengue hemorrágico en nuestro país, donde fue afectada sensiblemente nuestra provincia y al Comandante en Jefe llamando constantemente para conocer la situación y sobre todo el estado de salud de los pacientes; el mismo en persona nos indicó que había que hacer con urgencia una sala de terapia en el pediátrico provincial y se construyó, se puede asegurar, en tiempo record.

Estoy seguro que a todos estos logros que ha obtenido la salud en mi provincia ha contribuido mucho la Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río, no solo publicando artículos o trabajos de interés científico técnicos sino, como una información a nuestro pueblo, para que pueda conocer y sentirse además orgulloso de la salud pública que tiene la provincia Pinar del Río.

Quiero aprovechar esta oportunidad para darle a ustedes, la dirección de la revista, sus colaboradores, la dirección de salud de la provincia y la Universidad de Ciencias Médicas, las gracias, por darme la oportunidad de ofrecer esta modesta contribución y que tengan la seguridad que siempre como hasta ahora estaré dispuesto a poner mi granito de arena a la felicidad del heroico y revolucionario pueblo pinareño, felicidades.


Orlando Lugo Fonte

La Habana, 26 de febrero de 2016, "Año 57 de la Revolución"




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